TUS MALETAS
Tus maletas aún
tienen frío. Están selladas dentro de mis sueños.
Tus maletas aún
tienen frío y esperan en la estación
del primer verano a tu presencia.
¿Dónde las llevarás? ¿Dónde dormirán
las maletas del sentido?
¿Cómo será su sonrisa? Tienen aún
tus maletas frío y se llenan
de colores y espejos sin rostro.
Maletas sin daño ni fotografía,
maletas de mi olvido. Tus maletas
son mis sueños,
el aroma de tu ser,
el aroma de tu cuerpo.
SENTADO ENTRE PIEDRAS
Sentado entre piedras
me gusta ver
la tierra plana,
el horizonte fragmentado
y mi corazón sin alma.
Sentado,
no quiero conocer
más rostros,
más pasajeros sin nombres
que, a mi lado, mueren.
Todos sabemos lo mismo que todos.
Todos estamos sentados
entre las piedras que hemos colocado.
Y todos,
tenemos los mismos nombres,
los mismos ojos. Todos
hemos tocado y saboreado
los mismos momentos,
la misma piedra,
el mismo color,
la misma soledad y
su daño.
Nadie escapa
de estos folios blancos
sospechosos,
sin tinta, demasiado ensuciados
por los tachones de mi náusea.
Y aquí estamos solos, entre
la tierra plana,
el horizonte, en soledad, fragmentado.
Solos, estamos solos.
Ernesto Capuani
Tus maletas aún
tienen frío. Están selladas dentro de mis sueños.
Tus maletas aún
tienen frío y esperan en la estación
del primer verano a tu presencia.
¿Dónde las llevarás? ¿Dónde dormirán
las maletas del sentido?
¿Cómo será su sonrisa? Tienen aún
tus maletas frío y se llenan
de colores y espejos sin rostro.
Maletas sin daño ni fotografía,
maletas de mi olvido. Tus maletas
son mis sueños,
el aroma de tu ser,
el aroma de tu cuerpo.
SENTADO ENTRE PIEDRAS
Sentado entre piedras
me gusta ver
la tierra plana,
el horizonte fragmentado
y mi corazón sin alma.
Sentado,
no quiero conocer
más rostros,
más pasajeros sin nombres
que, a mi lado, mueren.
Todos sabemos lo mismo que todos.
Todos estamos sentados
entre las piedras que hemos colocado.
Y todos,
tenemos los mismos nombres,
los mismos ojos. Todos
hemos tocado y saboreado
los mismos momentos,
la misma piedra,
el mismo color,
la misma soledad y
su daño.
Nadie escapa
de estos folios blancos
sospechosos,
sin tinta, demasiado ensuciados
por los tachones de mi náusea.
Y aquí estamos solos, entre
la tierra plana,
el horizonte, en soledad, fragmentado.
Solos, estamos solos.
Ernesto Capuani
motocultor

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